miércoles, 12 de junio de 2013

Capitulo 8 - Milagro de Amor 

..................................................................


— Pedro, ¿por qué iba a estar muerta?
—¡Porque no sabía nada de ti! —dijo él, poniéndose en pie y recorriendo la cocina de un lado a otro—. ¿Qué se supone que debía pensar, Paula? ¿Que estabas bien y que todo iba de maravilla? No seas tan ingenua. No gastabas nada de dinero, tu teléfono no funcionaba… ¡Podías estar muerta! He pasado los días buscándote, llamando a toda la gente que se me ocurría, presionando al detective para que te encontrara, trabajando hasta el agotamiento para que al final del día no me quedaran energías…
Se calló y se volvió, golpeando la pared con la mano mientras ella lo miraba, sorprendida por el dolor que transmitían sus palabras. Un dolor que ella le había provocado.
Paula se acercó a él y apoyó una mano sobre su hombro.
— Pepe, lo siento —susurró.
Él se volvió, se apoyó contra la pared y la miró.
—¿Por qué, Pau? —preguntó—. ¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo para que me trataras así? ¿Cómo pudiste ocultarme que iba a ser padre?
—Quería contártelo, pero como siempre decías que no te gustaban los niños…
—Porque no podías tenerlos y porque…
—¿Sí?
Él negó con la cabeza.
—No importa. Ahora es irrelevante, estamos hablando de la teoría, no de la realidad. Cuando descubriste que estabas embarazada… ¿Cuándo lo descubriste, por cierto?
Ella tragó saliva.
—Cuando estabas de camino a Tokio. Zai lo sospechó y me dio un test de embarazo que le sobraba.
—¿Durante todo ese tiempo? ¿Lo sabías desde el primer momento y me lo has ocultado? ¿Cómo has podido? ¿Por qué?
—No pensé que quisieras saberlo. Quería decírtelo… Deseaba que estuvieras conmigo para compartirlo.
—Lo habría hecho —dijo él, con ojos atormentados—. Habría estado contigo a cada momento, si me hubieras dado la oportunidad.
—Pero sólo cuando no estuvieras demasiado ocupado.
Él miró a otro lado.
—No habría estado demasiado ocupado para eso.
—Seguro que sí.
—No. No para algo así. Deberías haberme dado la opción, Paula, y no haber tomado la decisión por mí. No tenías derecho a hacerlo.
Él tenía razón, y ella deseaba abrazarlo, pero ya no tenía derecho a hacerlo. ¿Cómo podía consolarlo después del daño que le había causado? Además, existía la posibilidad de que él la rechazara, y ella no podría soportarlo.
Entonces, Pedro la miró a los ojos y ella se percató de que no la rechazaría. Estaba cautivada por su mirada, y tan emocionada que apenas podía respirar.
Pedro alargó la mano y le acarició la mejilla. Pau se percató de que estaba temblando.
—Te necesito —dijo él—. Te odio por todo lo que me has hecho sufrir pero, maldita sea, te necesito. Vuelve conmigo, por favor. Vuelve conmigo, continuemos nuestra vida juntos. Podemos empezar de nuevo.

Ella dio un paso atrás. Sería tan fácil…
—No puedo. No quiero regresar a esa vida.
—¿A cuál, entonces?
Ella se encogió de hombros.
—No sé. A ésa no. No quiero volver a viajar por el mundo continuamente, volver a estar pendiente del mercado bursátil, volver a competir por ser los más ricos…No quiero nada de eso, Pedro, y menos con las niñas. Por eso te dejé y nada ha cambiado, ¿no es así? Deberías estar en Nueva York y, bueno, estás aquí, pero estoy segura de que en el pub has estado llamando por teléfono, o mientras venías hacia aquí, o quizá, cuando me acueste, recuerdes que tienes unas llamadas pendientes. ¿No es cierto? —insistió.
Él suspiró y asintió.
—Sí, maldita sea, tienes razón, por supuesto que tienes razón, pero tengo que encargarme de mi empresa.
—Tienes empleados. Buenos profesionales. Gente excelente, capaz de sacarla adelante. Permite que lo hagan, Pepe. Dales la oportunidad de demostrártelo y tómate tiempo libre para conocer a tus hijas.
—¿Tiempo libre? —preguntó él, como si no conociera el concepto.
Ella habría sonreído si su vida no hubiera dependido de ello. Estaba al borde de las lágrimas y no le quedó más remedio que contenerlas.
—Dos semanas. Dos semanas aquí, conmigo, sin teléfono, sin noticias, sin ordenador, sin correo electrónico…Sólo nosotros. Unas vacaciones. Ya sabes, una de esas cosas que nunca hemos tenido. Las niñas, tú y yo, para ver si hay alguna manera de que podamos formar una familia.
Él estaba negando con la cabeza.
—No puedo tomarme dos semanas, así sin más. No sin tener contacto con ellos.
—Puedes hablar con ellos y decírselo —dijo ella—. Sé que tendrías que hacerlo. Mira, no quiero hablar más de esto. Ha sido un día muy duro y estoy agotada. Me voy a la cama, y te sugiero que tú hagas lo mismo. Puedes dormir en el cuarto que hay al lado del de las niñas, está preparado. Y piensa en lo que te he dicho. Si de verdad quieres que volvamos a estar juntos, quiero esas dos semanas. Sin compromisos, sin engaños. Sólo nosotros cuatro. Llama a tu secretaria y soluciónalo a primera hora de la mañana.
—Eso parece una orden.
—Sólo estoy poniendo las normas. O las aceptas, o no.
—Dame un buen motivo por el que deba aceptarlas.
Ella se rió.
—Puedo darte dos. Y si quieres formar parte de sus vidas, lo harás. Porque no voy a someterlas a un padre ausente que no puede cumplir sus compromisos familiares y que no conoce la diferencia entre la casa y la oficina.
Él la miró durante un largo instante y, justo cuando ella creía que iba a decir que no, asintió.
—De acuerdo. Llamaré a Andrea por la mañana. Y tendrás tus dos semanas. Pero no te equivoques, lo haré por las niñas, porque tienes razón y se merecen algo más que un padre ausente. Pero necesitaré tiempo para poder perdonarte por haberme ocultado algo que es tan importante para mí. Así que no esperes que sea un encanto, porque estoy tan enfadado contigo que ni siquiera encuentro palabras para expresarlo.
—Lo sé —dijo ella, conteniendo las lágrimas—. Y lo siento. No quería hacerte daño y, para que lo sepas, te sigo queriendo.
—¿Me sigues queriendo? ¿Puedes decírmelo así, sin más, pero te marchaste para no regresar? —preguntó con incredulidad.
—Porque la situación me estaba matando —respondió ella—. Y no podía recordar quiénes éramos. Pero todavía te quiero. De eso no hay ninguna duda.
—Entonces, vuelve conmigo.
—No. Así no. No es suficiente. Tiene que haber algo más. Y quiero saber si queda algo entre nosotros, si nuestra vida pasada ha terminado y si podremos volver a encontrarnos el uno con el otro. Creo que ambos podemos estar afectados por la situación.


Hola, aqui el de hoy :) que tengan un lindo día @patty_lovepyp

4 comentarios: